martes, 22 de febrero de 2011

Hace muchos, muchos años, una chiquilla de Salamanca aterrizó en las frías tierras suecas para experimentar un intercambio cultural con autóctonos nativos. De la experiencia saqué grandes anécdotas, algún que otro amigo que todavía conservo y alergias varias que finalmente desembocaron en un principio asmático que continúo sufriendo a día de hoy. Una suma de coincidencias, y los últimos acontecimientos de mi devenir diario, me han llevado a rememorar mis aventuras por Suecia y, mirando mis viejas fotos, he pensado que no estaría mal un post dedicado a este maravilloso y extraño país porque, al fin y al cabo, los recuerdos también forman parte de las cositas de cada uno.

Del experimento vikingo me queda una batería de imágenes inconexas que no logro ordenar de forma coherente, y un suave regusto a felicidad que no sé hasta qué punto corresponde a la estricta realidad histórica del viaje, o a los selectivos procesos mentales de almacenaje de mi querido cerebro. El caso es que cada vez que pienso en Suecia, sonrío. Es algo parecido a la sensación de compartir una intimidad agradable con uno mismo cuando estás rodeado de gente, o como cuando se te aparece la imagen desdibujada de alguien, que alguna vez se cruzó por tu camino y que no logras ubicar del todo, pero por el que todavía guardas un grato recuerdo aunque no recuerdes exactamente como era su cara. El caso es que para mí Suecia siempre será aquel momento en el que alguien me ofreció una galleta de chocolate que estaba deseando tomar y que por educación, timidez o pura imbecilidad rechacé y no volvieron a ofrecerme. (Esa galleta siempre será la más dulce, deseada y sabrosa galleta que jamás podrá compararse a cualquier otra galleta que se cruce en mi camino.) Y es que tuve que aprender a las malas que si a la primera dices no gracias, ya no te ofrecen una segunda vez. Otro sueco momento, fue una célebre reunión etílica en la micro casa de una rusa llamada Pollina que terminó con mis pobres huesos en el suelo y uno de los momentos más surrealistas de mi existencia. No tengo ni la más remota idea de cómo sucedió, pero a la mañana siguiente me sorprendí a mí misma en medio de un ensayo del ballet en tres actos basado en el capítulo XIX del segundo libro de “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha” compuesto por Ludwig Minkus, viendo danzar a una de las suecas con las que apenas había cruzado ni dos palabras en todo el viaje y que, por esas cosas de la vida y el azar, terminó siendo una gran amiga. El caso es que fueron las tres horas más largas de mi vida, una lucha encarnizada contra el sueño que logré soportar a duras penas mientras trataba de sonreír al profesor de baile con la mejor cara de niña de Auswitch que pude encontrar, muerta de hambre y de sed (de agua), y sin poder ejecutar de manera congruente una frase en ningún idioma conocido, es decir, un espectro español como los fantasmas de Cervantes a medio camino entre el vómito y el desmayo. El dolor matutino fue sustituido posteriormente por un episodio de pánico en el metro al darme cuenta de que estaba absolutamente perdida por los trenes de Estocolmo. En los túneles de la capital me reencontré, aunque no se muy bien cómo, con algunas caras suecas conocidas que me llevaron a una biblioteca de Lidingö, donde tuve que soportar una  actuación de uno de los estudiantes del intercambio, supuestamente la mar de divertida a juzgar por las carcajadas del personal, de la que básicamente no logré comprender ni una sola palabra, aunque eso sí,  me dediqué a dar buena cuenta de los canapés de la recepción que en realidad era lo único que me importaba en aquellos momentos. Insigne recuerdo guardo también de un tremendo ataque de risa en medio de un concierto de cámara en la Universidad de Uppsala y de la pérdida de mis gafas en una iglesia enana en el medio de la nada donde al parecer había un tesoro de la antigüedad, una estatua de madera de un cristo o algo así, que ninguno de nosotros, mocosos insensibles al arte, se dignó a contemplar (de lo cuál me arrepiento profundamente). Otro hecho digno de mención fue mi choque cultural-cariñoso con mi madre sueca que creo desembocó en un posterior trauma o algo parecido. El caso es que, en mi primer día en Suecia, al salir de casa para ir al instituto, le di un beso a la pobre mujer de forma refleja en la puerta como se lo daba siempre a mi charra madre antes de irme a clase, y a partir de ese momento la señora se vio en la obligación moral, digo yo, de darme un beso cada vez que entraba en una habitación o salía de ella.  No encontré la fuerza necesaria para explicarle que no hacían falta tantas muestras de cariño maternal sueco cada vez que nos viésemos por la casa, así que le di más besos a la pobrecilla en dos semanas que los que probablemente había recibido de toda su familia en diecisiete años. Lo curioso del caso es que no me pareció que a ninguna de las dos nos hiciera especial gracia la situación, pero la mantuvimos por no faltar al respeto cultural que la situación demandaba.

Las runas del centro, los colores de los edificios desde el mirador donde había una mano, el café asqueroso, la salsa que mi madre sueca le echaba al salmón, que estaba de muerte, y que no he conseguido encontrar en ningún Ikea del mundo, la pedazo de agenda de teléfonos que llevaba mi intercambio sueco en el bolso, un viaje en barco a no se muy bien dónde en el que me enseñaron a pronunciar frases ofensivas en sueco (que todavía recuerdo), un partido de hockey sobre hielo en el que me puse enfermísima de la muerte y las dos horas diarias que tardaba Michaela en maquillarse cada mañana, formarán parte, por y para siempre, de mi imaginario personal sueco.

Si alguno de vosotros estuvo alguna vez por allí, y os apetece rememorar la experiencia, o no habéis estado nunca, residís en Barcelona, y además os apetece experimentar con un pedacito del país, os recomiendo un plan cien por cien sueco al alcance de todos los bolsillos.
Para empezar podéis acercaros al restaurante Pappasven donde encontraréis a una cocinera bastante maja, que se llama Nina y que cuida al detalle de su cocina y su negocio. Pappasven ofrece un menú limitado, pero estupendo, de platos típicos suecos, que van más allá del salmón y de los arenques (aunque están representados en la carta y para mi gusto están deliciosos), preparados con mucho cariño y con una gran presentación. La calidad-precio del sitio es muy buena y además tienen ofertas especiales para grupos. Nina, además, te explica con detalle cada plato e intenta hacer de la velada algo cercano a ella misma y a su cultura, y eso se agradece. La única pega es que el sitio es muy tranquilo, quizá demasiado, y tardan bastante en traer los platos, pero creo que se debe más al hecho de cuidar todos los detalles, que a una falta de planificación porque, como ya os he comentado antes, se nota que la chica mima su restaurante. Aquí os dejo la página web del sitio por si os apetece acercaros a probar la experiencia y luego me contáis que os ha parecido.



Siguiendo el plan tranquilo propuesto por Pappasven, lo siguiente que se me ocurre podría ser una incursión en el mundo del celuloide de la mano de un maestro del cine en mayúsculas y probablemente uno de los realizadores suecos más conocidos internacionalmente, Ingmar Bergman. A bote pronto se me ocurre recomendaros la película Fanny y Alexander, no porque sea la mejor de su trayectoria, sino porque la he vuelto a ver hace relativamente poco y la tengo fresca en la memoria, y quizás porque fue el último largometraje que realizó para la gran pantalla y cierra el ciclo de toda una época o porque se rodó en Uppsala y me trae grandes recuerdos o porque simplemente es muy buena... Para mí, Fanny y Alexander muestra una representación brutal de la burguesía sueca, además, la fuerza de las imágenes y unos personajes que provocan escalofríos son dignos representantes del método Bergman y su estilo, y la forma de narrar la historia es simplemente incomparable, y todo esto a pesar de la duración de la película que corta, precisamente, no es. De todas formas, si os gusta el cine, esta película no puede dejaros indiferentes ya que es un fiel reflejo del teatro, no solo en el escenario o en las pantallas, sino de la vida misma y todo eso visto a través de los ojos de un niño.... y sueco. Impresionante.

Y si el plan os sabe a poco, y os lo podéis permitir, pues lo mejor es que vayáis directamente y experimentéis vuestra propia Suecia porque la que os acabo de contar pertenece a mi más profundo imaginario, que para eso estas son mis cositas.

God natt alla.

Posted on 21:30 by Noe

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lunes, 14 de febrero de 2011




SOMETHING

I approach with such
a careful tremor, always
I feel the finally foolish

question of how it is,
then, supposed to be felt,
and by whom.  I remember

once in a rented room on
27th street, the woman I loved
then, literally, after we

had made love on the large
bed sitting across from
a basin with two faucets, she

had to pee but was nervous,
embarrassed I suppose I
would watch her who had but

a moment ago been completely
open to me, naked, on
the same bed.  Squatting, her

head reflected in the mirror,
the hair dark there, the
full of her face, the shoulders,

sat spread-legged, turned on
one faucet and shyly pissed.  What
love might learn from such a sight.


Robert Creeley


What love might learn from such a sight......

Have a good day lovers

Posted on 12:40 by Noe

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jueves, 10 de febrero de 2011


Como ya anuncié en una entrada anterior a estas mis cositas, hace tiempo que estaba preparando una nueva sección para el blog que ahora debuta públicamente con el título de Bestiario 1.0. Según San Wikipedia, los bestiarios (bestiarum vocabulum) eran un compendio de tratados sobre bestias que se hicieron muy populares durante la Edad Media. En estos volúmenes se solía explicar la historia natural de los diferentes animales que habitaban la tierra y los textos se hacían acompañar de ilustraciones, e incluso algún tipo de lección moralizante sobre la criatura en cuestión, que ayudaba al lector a entender la naturaleza del ser y su sitio en el mundo. Siguiendo esta célebre e histórica tradición, hoy estreno una recopilación propia de bestias y criaturas monstruosas que habitan el mundo que hoy conocemos, y que os haré llegar por entregas para facilitaros la asimilación de contenido. El Bestiario, pues, consiste en una guía de consulta donde cualquiera de vosotros podrá informarse sobre el tipo de bestia con la que está lidiando, es decir, su historia, principales características, modus operandi y lecciones a tener en cuenta a la hora de enfrentarse a esa criatura en particular. Espero, por lo tanto, que este compendio os ayude a combatir la jungla a la que nos enfrentamos habitualmente y facilite vuestras gestiones e indigestiones diarias.

Comenzamos esta primera entrada del Bestiario 1.0 con una de las criaturas más escalofriantes y peligrosas de nuestra civilización, la criatura conocida como... TELEOPERADOR.

Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de lidiar con un teleoperador es averiguar a qué especie corresponde. Por lo general hay dos tipos de teleoperadores:

a)     Los que tú buscas porque necesitas información o que te ayude a solucionar alguna papeleta y no consigues contactar ni a través de un médium.
b)     Los que tú no buscas, no necesitas y no te deshaces de ellos ni aunque les pagues.

En la entrada de hoy estudiaremos íntegramente a los sujetos de la primera categoría.

TELEOPERADORES DE LA CATEGORÍA A:

Este teleoperador fue puesto en el mundo para facilitar trámites de gestión y proporcionar ayuda e información sobre los diferentes servicios de su compañía. En principio son “buenos” pero si tu consulta es complicada, pueden volverse “malos”, “retorcidos” y “amnésicos”. También cabe la posibilidad de que tu consulta sea fácil y tú un completo inútil, en ese caso experimentarás como el teleoperador A se transforma en las tres cosas al mismo tiempo y colgarás el teléfono confundido, indignado y sin haber resuelto tu consulta. El modus operandi de esta bestia está condicionado por una serie de pautas de protocolo que han sido realizadas por un ser superior, que nadie ha conseguido ver nunca, también conocido como el “Señor oscuro del protocolo”. Este ser siniestro es un Moisés de la era digital que lanzó las pautas de gestión a las empresas como si fueran las sagradas piedras del antiguo testamento. Y es que, el teleoperador A ha de cumplir el protocolo del mismo modo que un buen cristiano los mandamientos, sólo que el primero caerá fulminado por el rayo de las altas esferas y será repuesto inmediatamente por otro teleoperador A si no lo hace, mientras que el buen cristiano simplemente irá al infierno. Y como todos sabemos el infierno no existe, pero el rayo fulminante de las altas esferas, sí.

Las principales características del teleoperador A son:

-        La sonrisa telefónica (sobre todo si tiene que venderte algo o convencerte de algo): Este concepto es muy ambiguo y dependerá en gran medida de la labor específica del operador, de cómo se encuentre, lo que le pidas y la hora y día en la que llames. Es decir, si llamas para reclamar una devolución de dinero que se te ha cobrado injustamente y llevas así como tres horas pegado al teléfono para poder contactar con alguno de ellos, y lo has hecho, pero todos ellos estaban realizando “mejoras en el sistema operativo” y no podían ayudarte, "por favor vuelva a llamar... "y vuelves a llamar, y por fin alguien con el sistema operativo mejorado te atiende, pero resulta que es sábado y está de resaca y le toca las narices que le llames para molestarle con un caso difícil que implica abrir un montón de carpetas y el coordinador ....

(Nota: las manadas de teleoperadores A se organizan en estructura piramidal jerárquica como el Ejército o la Iglesia, y, al igual que el Ejército o la Iglesia, a mayor posición en la pirámide, mayor inoperancia, estupidez e ínfulas de grandeza que el teleoperador tendrá, no olvidemos que están salvando el mundo, los tres).

.... y el coordinador que debería ayudarle está todavía peor de lo que él está y además no tiene “ni puta idea” de “como coño” se abren las carpetas porque nunca tuvo que abrir una cuando estaba sentado en su sitio. Es entonces cuando las pocas neuronas que le quedan en la cabeza al teleoperador A le recuerdan que tiene un maravilloso protocolo que debe seguir, y hoy es sábado, y los sábados no se atienden reclamaciones de ese tipo porque el departamento que lo gestiona no trabaja, así que “por favor llame usted el lunes pip-pip-pip-pip.....” Pues eso, que no esperes que te atienda con una sonrisa telefónica en ese momento, si lo hará el lunes, cuando pase la llamadita al compañero del departamento que lo gestiona y se quite el marrón de encima, entonces su sonrisa telefónica será ex-pec-ta-cu-lar.

-        La imposibilidad de pronunciar frases que lleven la palabra “problema”. No existen problemas operativos del sistema (no le va el ordenador o todavía no lo ha encendido), existen mejoras en su sistema operativo. No consiguen utilizar la palabra “no”, “incidencia” o similares; estas se sustituirán por: "estamos trabajando en la mejora de su servicio", "en la mayor brevedad recibirá confirmación sobre su gestión", "tiene usted otras alternativas que le benefician más", etc... Sólo por la capacidad semántica de utilizar semejantes eufemismos sin partirse el innombrable de risa mientras trabajan (deberían dedicarse a la política) ya se han ganado el sueldo de sobra.

-        Los teleoperadores A tienen la capacidad de repetir tu nombre o tu apellido acompañado del señor/señora unas veinte veces por minuto. Se desconoce si es parte del protocolo o va intrínseco en su ADN.

-        Los teleoperadores A tienen una capacidad innata para delegar funciones y en una misma llamada puedes hablar con unos cinco teleoperadores A, de cinco departamentos diferentes, que te harán las mismas preguntas, te pasarán con otro compañero que va a ayudarte a solucionar el problema porque es el que gestiona este tipo de consultas, y repetirán tu nombre o apellido acompañado del señor/señora veinte veces por minuto para que al quinto intento te indiquen, con una maravillosa sonrisa telefónica, que tienes que enviar tu reclamación, consulta, sugerencia vía FAX porque eso es lo que pone en el protocolo.

Como actuar frente a este tipo de teleoperador:

-        A pesar de que se han escrito bastantes libros e incluso tesis universitarias al respecto, no hay ningún procedimiento concreto que asegure que tu gestión vaya a llegar a buen puerto. A la hora de enfrentarse al más duro de los Teleoperadores A, lo mejor es mudarse a un país donde los Teleoperadores hayan mutado y se hayan convertido ya en seres racionales sociales, es decir, países sobre todo de la vertiente nórdica o asiática (olvídate de la mediterránea, africana o incluso americana, no tienes nada que hacer). El problema de escoger esta opción viene siendo mayormente el dominio o no de la lengua que se tenga del país al que corresponda el Teleoperador A evolucionado. Otra opción es cabrearse hasta extremos insospechados, gritar hasta desgarrarse las cuerdas vocales y blasfemar como un energúmeno, aunque esta opción tan sólo te reportará un ataque de ansiedad o un infarto y tú sabes (y esos pérfidos también) que por mucho que chilles acabarás siguiendo el protocolo... así que, desde aquí proponemos la opción número tres, ármate de paciencia, dale las gracias por su atención con la mayor de tus sonrisas telefónicas y acuérdate de todos sus ancestros mientras envías el FAX.
-        Es importante que entendamos que el envío del FAX no supone necesariamente que tu gestión vaya a terminar ahí. Se han dado casos en los que un espíritu malvado, también conocido como “enanito malo del fax”, ha hecho de las suyas y de repente datos que tú estabas ABSOLUTAMENTE CONVENCIDO que habías mandado se borran, se pierde parte de la información enviada o simplemente tu gestión desaparece en el ancho y extenso universo faxcial.
-        Se tiene conocimiento de algunas situaciones en las que, tras innumerables días de espera colgado del teléfono y después de haber enviado una cantidad considerable de faxes 

        (incluso llegaste a considerar la idea de comprar un fax personal porque en la oficina empezaban a mirarte mal, o el jefe de correos comenzaba a tutearte e incluso hacía chistes cada vez que entrabas por la puerta del local y tu familia más cercana y amigos intimos han comenzado a dirigirse a ti con el sobrenombre de FAXMAN),

        ciertos individuos han caído en la cuenta de que también existe un protocolo social, de carácter público, para hacer frente a este tipo de situaciones y han conseguido realizar una RECLAMACIÓN FORMAL a través de la formal HOJA DE RECLAMACIONES que todo consumidor tiene a su disposición. Lamentablemente a día de hoy se desconoce como han terminado estas gestiones puesto que “en la mayor brevedad recibirá confirmación sobre su gestión, sentimos los inconvenientes causados pero así lo dictamina el protocolo....pip-pip-pip...”

Moraleja: Ten siempre cerca a tus amigos, pero ten todavía más cerca a un teleoperador A que te solucione la papeleta. 

Y eso es todo amigos, seguid al pie de la letra los consejos que el Bestiario os aporta y, aunque sigáis ejerciendo la deliberada necesidad de hacer vuestras necesidades en la fémina que tuvo a bien traerlos a este mundo, al menos conseguiréis hacerlo con una maravillosa, increíble y brillante SONRISA TELEFÓNICA.

Saludos gente y hasta la próxima.





Posted on 20:16 by Noe

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jueves, 3 de febrero de 2011




Este es el primer post de febrero, y como febrero es mi mes, le voy a dedicar la primera entrada a una de mis obsesiones más recientes, el cantante francés Benjamin Biolay. El cantante/productor/músico y actor (este hombre vale para todo) tiene bastante solera y un carrerazo a sus espaldas, sin embargo yo debo admitir que lo he descubierto hace relativamente poco y de pura casualidad y, a pesar de que en las últimas semanas prácticamente no he escuchado otra cosa, hace varios meses ni siquiera sabía que existía. En cualquier caso, y mientras me pongo al día con toda su discografía, os recomiendo encarecidamente su último trabajo titulado La Superbe, un disco doble cargado de canciones impresionantes, letras sugerentes y eclécticas melodías que abarcan desde el pop más pegadizo al rock más elegante, pasando por sonidos electrónicos, hip-hop y hasta algún que otro coqueteo con el tango... simplemente impresionante.
Como no podía ser de otro modo, las comparaciones con el gran Serge Gainsbourg son inevitables. En primer lugar por una carrera profesional prácticamente paralela: ambos comenzaron componiendo y produciendo para otros, y ambos realizaron un posterior salto al frente de un micrófono para presentar una reinterpretación bastante personal, y a veces retorcida, de la distinguida chanson francesa. Y en segundo, por ese aire de masculinidad y pose de seductor gamberro con cigarrillo en boca incluido que hacen las delicias de toda fémina que se precie, incluida yo.

Y no tengo nada más que decir, os dejo con el video de la canción que da nombre al disco y espero que la disfrutéis y os guste tanto como a mi. 

FELIZ NOCHE!


Posted on 21:02 by Noe

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viernes, 28 de enero de 2011


Del 26 al 28 de enero se celebró en la Fira de Barcelona la cuarta edición del salón bianual de moda urbana y contemporánea The Brandery (Chances for changes). Era la primera vez que acudía a esta feria así que no puedo compararla con ediciones anteriores (tendré que esperar a la edición de verano), sin embargo, confieso que me he sentido un tanto defraudada por la experiencia y que después del despliegue de publicidad y marketing por toda la ciudad y medios de comunicación, me esperaba un espacio muchísimo más creativo, artístico y dinámico del que me encontré. 

Si nos fijamos en la acotación del titulo de esta edición de invierno, “chances for changes” (oportunidades para cambios), uno espera encontrar verdaderamente nuevas vías de expresión a través de los diseños de las marcas o algún tipo de innovación en tejidos, distintos cortes, ideas frescas, etc... O eso es lo que creía yo, repito que era la primera vez que me acercaba a un espacio de este tipo, y que mi interés por la feria se debe más a la curiosidad que a un conocimiento o atracción por el mundo de la moda y su industria. Por lo tanto, y en mi humilde opinión, yo diría que no he visto nada que no hubiera visto, vestido o imaginado antes, de modo que la publicidad que se ha hecho sobre el salón y su importancia a la hora de establecer tendencias y nuevos estilos me resulta bastante excesiva y fuera de lugar puesto que no encontré nada de eso en su interior. 

De nuevo descubro con cierto temor que la imagen idolatrada de la Barcelona cuna del diseño, puntera y creativa, se vende una vez más a la idea que tiene de sí misma y al marketing puro y duro. Es más, de entre todas las marcas que tenían un espacio propio en el evento había muy pocas que verdaderamente estuvieran presentado algo interesante e innovador. De hecho, la mayoría de ellas corresponden a conocidas empresas que han pagado a golpe de talón su presencia en el evento para que, de alguna manera, se asocie su marca con la modernidad y las últimas tendencias. Para ser más concretos, cuando te encuentras expositores dedicados a firmas tales como Salsa Jeans (etiqueta presente por otro lado en uno de los grandes almacenes más vanguardistas y urbanos que existen en este país y parte de Portugal, El Corte Inglés) cabe preguntarse en qué parte del camino se perdió la idea original de creatividad e innovación que se promulgaba a bombo y platillo en medios de comunicación, publicidad diversa y también a lo largo y ancho del Passeig de Gràcia días atrás. 



Lo cierto es que da pena ver como iniciativas interesantes que podrían dar a conocer nuevos talentos y firmas, tanto en nuestro mercado como en el mercado internacional, se quedan en un mero escaparate que podría encontrarse fácilmente en L’Illa (de hecho creo que he visto más creatividad en algunos de los escaparates de este centro comercial que en el salón en sí mismo). Es más, basta darse una vuelta por el barrio del Born para descubrir verdaderos talentos con propuestas más actuales e interesantes, que podrían crear muchísima más tendencia que las expuestas en The Brandery, por no hablar de gente con bastante más personalidad y arte vistiendo que alguno de los modernos que han paseado palmito y facha por el salón predicando savoir-fair y mucho divinismo... en fin... yo no sé, pero me da la impresión de que nos movemos como ovejas en un escenario plenamente clasificado donde se define lo cool o lo no cool porque tal o cual marca aparece representada en el evento fashion de turno.

En su defensa, debo decir que el diseño de la pasarela y también alguno de los desfiles me ha gustado bastante, como también he disfrutado del hecho de poder hablar con algunos profesionales del sector que se han mostrado bastante receptivos a la hora de contestar preguntas y dar información sobre sus respectivas marcas, estilo o imagen. Por ejemplo, tuve la oportunidad de hablar con uno de los representantes de Vogue Italia Accessories que no dudó en explicar cómo se diseñaba la revista, cómo se escogían las imágenes, formato o maquetación dependiendo del cliente que se estuviera tratando, así como cuáles eran las directrices generales de la edición y en qué se diferenciaba de las ediciones de otros países. No sé si tanta amabilidad se debía al hecho de creer que hablaba con una profesional del mundillo o a que iba a vender algo, pero en fin, debido a mis intereses personales le agredezco profundamente el gesto. No he podido acudir sin embargo a ninguna de las conferencias y mesas redondas que se realizaban en The Laundry (un espacio diseñado para debatir las principales novedades y líneas de trabajo donde participan coolhunters, expertos y hasta bloggers del sector) así que no sé si allí se exponían verdaderamente auténticas nociones de moda o algún tipo de información interesante sobre innovaciones dentro de la industria o todo lo contrario; tendré que probar en otra oportunidad y salir de dudas. 

Por lo demás, he leído en algún artículo que The Brandery ha recibido un 12% más de visitantes que en la edición del año pasado (no lo dudo, hasta yo he ido), y que la organización estaba muy satisfecha con los expositores y los resultados de las ventas. Si ellos lo dicen, debe ser verdad, pero a mí me parece que el salón y la idea principal del mismo puede resumirse en un “Mucho ruido y pocas nueces” o más bien, “mucho dinero y pocas luces”...en fin, las tendencias de Primavera-Verano 2012 para julio, entonces se verá si se generan “changes” o si las tendencias van a seguir siendo más de lo mismo. Yo por si acaso seguiré dando vueltas por el Born a ver si me inspiro...

Posted on 20:09 by Noe

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jueves, 20 de enero de 2011

Hola a todos de nuevo.

En estos días de cambios, reordenación y nuevos comienzos en los que me encuentro involucrada, inauguro en el día de hoy una nueva sección que bautizaré como Anecdotario. En realidad pensaba llamarla Bestiario, pero tras mucho meditar, he decidido reservar este nombre para futuras secciones. 

QUE PUEDO ENCONTRAR EN ANECDOTARIO
Bien, en esta sección encontrarás a tu disposición una serie de textos descriptivos sobre acontecimientos de mi día a día en la gran ciudad y la visión provinciana de una servidora sobre los mismos. La mayoría de estos textos podrían servir para rellenar el programa de Iker Jimenez, sin embargo, debido a la falta de ouija y/o/u bola de cristal entre mis enseres, yo me limitaré a ser breve y a analizar los hechos en cuestión de la manera más objetiva posible.

COMO VOY A REACCIONAR ANTE ANECDOTARIO
Si eres provincian@ como yo, en la mayoría de los casos te sentirás profundamente identificado e incluso podrás relacionar acontecimientos de tu vida diaria con los mismos. Es posible que tú tengas tu propio anecdotario y quieras compartirlo por el bien de la humanidad, en ese caso, deja tu comentario y tus experiencias en cualquier entrada de esta sección.

POSIBLES REACCIONES ADVERSAS ANTE ANECDOTARIO
Para todos aquellos que no sepan de lo que hablo o no lo hayan sufrido en sus carnes, indicarles que la lectura de estos textos descriptivos no ha provocado hasta la fecha ningún tipo de reacción adversa, aunque se han descrito casos en los que el paciente ha comenzado a identificar y experimentar este tipo de acontecimientos a posteriori.

COMO ANECDOTARIO PUEDE AYUDARME
Anecdotario funciona como una especie de terapia de grupo donde compartir y narrar tus experiencias con los demás, puede ayudarte a entender los acontecimientos en profundidad y ahondar en la raíz de estos sucesos para-anormales.

Y una vez explicado el motivo y justificación de esta nueva sección, no queda más que presentar esta primera entrada de Anecdotario, un caso que he dado en llamar: El misterioso caso del Maquinavaja Donsimonero y la rusa despampanante que lo insultaba.

Que comience la sesión....

DEL MISTERIOSO CASO DEL MAQUINAVAJA DONSIMONERO Y LA RUSA DESPAMPANANTE QUE LO INSULTABA.
Pues resulta que salía yo de uno de mis trabajos (soy pluriputeada desde que me independicé) e iba disfrutando de mi lectura en un vagón vacío del tren que me lleva a Barcelona, cuando una pareja de lo más peculiar decidió que tenía que compartir conmigo los mismos asientos. Este hecho es un claro ejemplo y pista de que un suceso se aproxima, pero inmersa como estaba en mi lectura no lo ví venir... Ante la pregunta del sujeto número 1 de “¿Qué tal moza?” cometí el fallo de levantar la vista de mi libro y contestar “bien”. CRASO ERROR. Ante este tipo de situaciones, la gran ciudad y sus oriundos proceden a emitir un gruñido, si proceden a emitir algo claro está, o por el contrario actúan como si la materia de los sujetos colindantes no existiera. Pero mi naturaleza provinciana profunda es más fuerte que todo eso y luchando contra el sentido común que promulga la experiencia, decidió que tenía que hacerse oír y contestar a la pregunta que el sujeto número 1 había formulado. Cuando conseguí darme cuenta del tamaño de mi falta, descubrí con asombro la apariencia del sujeto número 1 que procederé a llamar a partir de ahora, “El Maquinavaja Donsimonero”.

(Para todos aquellos que no conozcan el personaje de Maquinavaja, les remito a que hagan una búsqueda rápida en google para que se hagan una idea del percal)

A continuación, giré la cabeza para descubrir con estupor al sujeto número 2, que de ahora en adelante procederé a llamar “Pitufina”, puesto que así fue como la denominó el Maquinavaja Donsimonero con su “siéntate ahí pitufina”. La pitufina tenía de pitufa, lo que yo de nórdica, es decir, que ante mí se erigía una sílfide procedente de las estepas rusas, aunque este dato lo supe más tarde, de tamaño interminable, rubia, bella y estilizada, que contrastaba en tamaño, color y otras nimiedades, con el Maquinavaja Donsimonero que se sentaba en frente. 
 Maquinavaja, además, se hacía acompañar por sus fieles amigos: la maceta y el tetrabrick de Don Simón. Tetrabrick, dicho sea de paso, que desapareció raudo y veloz por su garganta, eso sí, después de ofrecerlo gentilmente a la pitufina y a mí.

Tras una lección sobre como ingerir un litro de un líquido que sin cocacola carece de sentido vital para mí, El Maquinavaja Donsimonero procedió a obsequiarme con una perla de erudicción que, según palabras textuales, “cambiaría mi vida para siempre”. Ese dato excepcional consistía, nada más y nada menos, en “EL SIETE DE CORAZONES”. Si amigos, para qué quiere uno que le toque la lotería, conocer el amor eterno, alcanzar el Tao o incluso el Nirvana, cuando tiene a su disposición “EL SIETE DE CORAZONES”. No podía creer que aquel pozo de sa-bi-du-ri-da decidiera compartir tamaña revelación conmigo, así que decidí prestar completa atención para no perder una sola palabra de su discurso. Sin embargo, tras un largo monólogo de unos 4 o 5 minutos, la única palabra que conseguí entender fue ... repóquer. Y es que, queridos míos, esta es otra gran verdad sobre los sucesos, cuando un gran secreto está a punto de revelarse ante ti el destino, la dicción y las adicciones del sujeto, evitan que entiendas una puñetera palabra de lo que se te ofrece incluso poniendo la máxima de tus atenciones.
Orgulloso de su sapiencia, Maquinavaja miró a Pitufina, Pitufina le devolvió la mirada y ambos sonrieron... a mi empezaron a entrarme ganas de llorar, y justo cuando comenzaba a creer que el destino ya no tenía nada que ofrecerme, ocurrió lo inesperado, El Maquinavaja Donsimonero decidió compartir un secreto más conmigo y me cedió su bien más preciado, su maceta, para que pudiera deleitarme con su delicada fragancia. Perpleja, acerqué con cuidado aquellas flores rosas de plástico hasta mi nariz para descubrir con asombro un profundo y sedante olor a PORRO procedente del interior de su pistilo. Sin salir de mi asombro ante semejante milagro de la naturaleza, conseguí emitir una nota mental interior para futuras situaciones de necesidad “¿Dónde coño se conseguirán estas macetas?”. El Maquinavaja Donsimonero leyó mi mente y, con un movimiento rápido y eficaz, arrancó un trozo del pistilo de plástico y me lo tiró al pecho mientras la pitufina comenzó a emitir una serie de gritos, que yo intuí insultos, no por conocimiento del idioma en sí mismo sino más bien por la entonación. Pitufina no veía con buenos ojos que El Maquinavaja Donsimonero compartiera sus secretos conmigo, sobre todo teniendo en cuenta que acabábamos de llegar a Plaza España, los pocos pasajeros que habían subido al tren no paraban de mirarnos y en el andén se divisaba una figura familiar con perro. 
Tras cantarle probablemente su canción de amor, que no reconocí, pero que venía a decir algo así como : “Doooooooooon lluuuuuuuuuuuu juarrrrrrrrrrrriiiiiiiiiiii mi looooooooooooofffffffffffffffffffffff”, Maquinavaja Donsimonero se subió los pantalones, tiró el tetrabrick al suelo del vagón, agarró su maceta con fuerza y se lanzó en post de la salida cual alma que lleva el diablo. En medio de toda la confusión generada por este suceso singular, conseguí volver en mí y, haciendo acopio de todas mis fuerzas, lancé enérgicamente al vagón el regalo que me había concedido el gurú de las drogas escondidas y me deslicé por el andén tan rápido como pude justo a tiempo para ir a parar al lado del perro del señor que todos tenemos en mente.

Y eso es todo amigos.  Siempre recordaré la estampa de esta extraña pareja y, cada vez que pase por un chino, revisaré todas las macetas de plástico por si me encuentro un siete de corazones.

Que seáis felices

Posted on 21:30 by Noe

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miércoles, 5 de enero de 2011

Espero que el nuevo año cumpla todas vuestras expectativas o al menos podáis disfrutar del 2011 a pleno rendimiento. Mi propósito para los próximos 365 días se reduce a intentar mantener el blog activo y no morir en el intento. Así que, la primera entrada del año se la voy a dedicar a Daley, una pedazo de voz que creo se va a dejar oir bastante en el 2011, o al menos eso espero. Descubrí al mocito del tupé y gafapastas en el video Doncamatic de Gorillaz y me quedé alucinada con el vozarrón (y con el peinado también para qué negarlo) que se gasta el inglesito de Manchester, así que, busqué mas cosillas del susodicho y me topé con esta perlita que me puso los pelos de punta... No soy muy fan del R&B pero el sólo que se marca en el bar este buen hombre, casi casi a capela, con apenas unos punteos de guitarra, merece realmente la pena. Aguantad hasta el final porque el tema va in crescendo...
By the way, la canción se llama Pretty wings y es una versión del tema oringinal de Maxwell que la verdad tampoco está nada, nada mal, aunque yo me quedo con esta, ya sabéis para gustos, colores...
Y por mi parte nada más, os dejo que disfrutéis del video ( y de lo que os quede de vacaciones) y me despido hasta la próxima entrada.

PD: He escrito sólo con acento porque la nueva ortografía del español finalmente dejó el tema de los acentos como mera sugerencia, al menos a este respecto. Por mi parte decir que SÓLO quiero un café SOLO y que viva la I GRIEGA y la chica YE YE!. Lo dicho, ¡Feliz año a todo el mundo!

Posted on 16:50 by Noe

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